Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas

Fue el 25 de junio de 1975 cuando vino Nuestra Señora a la Hermandad procedente de un anticuario de Écija. Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas es una imagen del siglo XVII que mide 1,60 metros de altura y que traía tallados sólo las manos y el rostro, y sobre su cabeza sustentaba una diadema de plata punzonada y contrastada por el platero cordobés Aranda entre 1772-1776.

La Virgen fue restaurada por Miguel Arjona, el cual le aportó un candelero a la imagen.

Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas presenta un rostro sobrecogido en el que destaca el intenso dolor interior que soporta como Madre, plasmado en su entrecejo ligeramente fruncido que se enmarca sobre unos grandes ojos llorosos que dejan derramar seis lágrimas que le acarician levemente el rostro, haciendo ver a aquel que lo observa, que es tal el dolor que soporta que no son suficientes las lágrimas vertidas hacia fuera de Ella, sino que también parece que llore hacia adentro. Siguiendo el delicado color y textura de la piel de su cara, podemos observar una pequeña boca de labios finos pero carnosos, que se deja mostrar entreabierta como dejando soltar un leve lamento por la muerte de su Hijo, el Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas. Sobre su corazón dolorido se encuentran sus manos fuertemente entrelazadas, siendo ésta una más de las muestras de dolor compungido de Nuestra Señora.

Presenta un manto de terciopelo negro de 3,50 metros de ancho y 4 metros de largo, ornamentado con 88 estrellas, bajo las cuales se encuentra el nombre de cada uno de los donantes de las mismas. Bordeando el manto hay una greca de 40 cm formada por rizadas hojas de acanto a juego con la saya. Este manto fue montado por Antonio Castelló en 1996.

Sobre su cabeza se encuentra una corona de plata sobredorada con incrustaciones de piedras preciosas, que fue realizada por Alfonso Luque en 1984. El canasto, calado y muy trabajado, se ve rodeado del basamento de la ráfaga, decorado con repujados que derivan del diseño barroco, y rayos de diversas formas que rematan en estrellas; en la cúspide de la corona va una cruz sostenida por una esfera. La iconografía de la Virgen se completa con un corazón de plata sobre su pecho, un escapulario del Carmen en sus manos, y a los pies una media luna de plata.

El día 21 de diciembre del 2014, Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas fue retirada del culto para ser sometida a una profunda restauración a cargo de nuestra hermana Doña Ana Infante de la Torre. El día 25 de enero de 2015 volvió a la Parroquia de San Lorenzo tras su restauración y fue repuesta al culto con la celebración de una Eucaristía donde la imagen se encontraba dispuesta a la veneración de los fieles en devoto Besamanos.


Texto basado en una recopilaciones de Antonio

Miguel Capdevila Gómez y María Ángeles Raya Raya en el libro

La Pasión de Córdoba (Vol.II) publicado por Ediciones Tartessos

en 1999 y documentación artística de la Muy Humilde y Antigua

Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo del Remedio de

Ánimas y Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas