Historia documentada

En los siglos XIV y XV las dos grandes preocupaciones devocionales del pueblo cristiano son la Pasión y los difuntos. Refiriéndose a éstos, el Concilio de Florencia (1439) definió que “si los verdaderos penitentes saliesen de este mundo antes de haber satisfecho con frutos dignos de su penitencia por los pecados cometidos u omitidos, sus almas son purgadas con penas purificadoras después de la muerte”. Por consiguiente, los vivos, en comunión con la Iglesia, pueden con sus oraciones y sacrificios satisfacer la parte de pena que deben cumplir los difuntos por sus pecados perdonados en la tierra. Esta doctrina sería confirmada por el Concilio de Trento, saliendo al paso de su negativa a la existencia del Purgatorio y de la utilidad de los sufragios sostenida por Lutero y sus seguidores. El pueblo cristiano sintoniza perfectamente con los principios conciliares incluso antes de ser definidos, y tan pronto como lo fueron aparecen las asociaciones que tienen como misión ofrecer a Dios sacrificios y oraciones por el alma de los difuntos que en el Purgatorio están en trance de purificación: son las cofradías de ánimas.

Es a finales del siglo XV cuando se sabe de la existencia de corporaciones de Ánimas en las iglesias de Santa Marina, San Agustín, San Andrés y San Lorenzo; destacando de esta última la existencia de una hermandad extraparroquial: la del hospital de San Martín (ermita de Nuestra Señora de las Montañas) sita en la calle Montero, cuya existencia aparece anterior a la conquista de la ciudad, por el Rey San Fernando, perdiéndose su función en la oscuridad de los siglos, y en donde tuvieron su hospedería los ermitaños de nuestras famosas ermitas. Allí tuvo lugar la fundación de Nuestra Hermandad, en el año 1537. Cabe añadir la firma de un documento en el que consta que las hermandades de ánimas de los hospitales de San Sebastián y San Martín estaban bajo las reglas de la hermandad de Ánimas de San Lorenzo, siendo firmado dicho escrito por el escribano Fernán Sánchez de Trujillo en 1545.

En sus principios, la Hermandad rendía culto a un lienzo con la imagen de Jesucristo Crucificado y las Ánimas del Purgatorio, cuya existencia no se ha podido averiguar. Siendo aprobadas sus Reglas por el licenciado Morente, provisor general del Obispado, siendo el Obispo de Córdoba D. Pedro Fernández Manrique el 24 de septiembre del citado año de 1537. Otras aprobaciones importantes le fueron posteriormente otorgadas por los Obispos don Leopoldo de Austria, en el año 1541; don Diego de Álava Esquivel, en el año 1559 y Fray Bernardo de Fresneda en 1572, mientras fue Hermano Mayor D. Antón García Cejudo, tejedor de lienzos y vecino de esta collación.

Fue también en esta Parroquia donde se fundó la Hermandad del Santísimo Sacramento, poseedora de la anteriormente citada ermita y se unió a ella la de Ánimas con aprobación del Obispo D. Antonio Mauricio de Pazos y Figueroa el 5 de diciembre de 1583 según testimonio de la visita que hizo al hospital de San Martín.

El rector D. Bartolomé Ruiz Mohedano colocó el día 15 de septiembre de 1640 una imagen de San Lorenzo que corona la torre de nuestra parroquia, la cual se había caído sesenta años antes a causa de un violento terremoto precedido de una gran tormenta; siendo sufragados gran parte de los gastos por la Hermandad de Ánimas, aportando 200 reales de vellón.

En estos años, la Hermandad de Ánimas presentaba una renta aproximada anual de unos 9.798 maravedíes procedentes de las casas que tenía en la calle El Viento, El Palomar, San Juan de Letrán, Cementerio Viejo, Plaza de los Olmillos, Pedro el Verdugo, Cristo, Plaza del Manzano, Juan Tocino, D. Juan de Palos, Montero, La Banda y Pozanco de San Agustín; además de un huerto situado en la calle Anqueda, una haza junto a la huerta de Santa María y una viña en el pago del Granadal.

Eran varios los humilladeros existentes que tenían repartidos por el barrio, en los cuales los devotos de las Ánimas depositaban sus limosnas para que se celebraran misas, habiendo razón de su existencia en lugares como la calle El Cristo, cuyo farol de aceite era alimentado por el hermano Pedro de la Cruz; otro se encontraba en la Plaza de los Olmos; había también otro humilladero en el rincón de la Pontezuela de San Lorenzo, cuya luz costeaba María de la Peña, mujer de Francisco de Almagro y Palomino, el cual fue enterrado por devoción en el portalón de la Parroquia el 6 de enero de 1650. Siendo Hermano Mayor D. Nicolás Cañete, en 1691, se colocó otro en el Realejo.

El 9 de agosto de 1687 hubo un gran incendio al iluminarse la torre de la Parroquia pudiéndose salvar el Santísimo Sacramento, el cual fue llevado a los PP. de Gracia y se restauró bien pronto, gracias al corregidor D. Francisco Ronquillo y Briceño.

Fue en 1690 cuando la Hermandad pasó definitivamente a la Parroquia, haciéndose nuevas Reglas que fueron aprobadas por el Cardenal Salazar, tomando por titular al Santísimo Cristo de los Remedios, como dispone el capítulo primero que continúa diciendo que la cofradía se ha de servir en la Iglesia parroquial de San Lorenzo, siendo estas reglas aprobada el 4 de diciembre del citado año. Estas Reglas se encontraron escritas en un cuaderno apergaminado, y tiene en la primera página un dibujo hecho a tinta que forma un escudo y en medio el Santo Cristo rodeado de llamas. Fueron encontradas en el archivo parroquial por el autor de estos apuntes, siendo sacristán mayor de la Parroquia y párroco D. José Serrano y Aguilera. Es en esta época, cuando se debió alcanzar el mayor auge, ya que el papa Inocencio XII concedió indulgencia plenaria a los cofrades de Ánimas en el momento de su recibimiento en la hermandad, y las lámparas, de plata, ardían permanentemente ante el Cristo, celebrándose en su altar 4796 misas en el período 1690-1698.

Por el capítulo segundo se establece la fiesta de la trasladación del Santísimo Cristo de los Remedios; esta trasladación bien pudiera ser de la capilla del Hospital de San Sebastián. Fue por los años 1545, cuando este Hospital era regido por la Hermandad de Ánimas, establecida en San Martín. El Cristo fue colocado en la Capilla junto a la puerta de la Sacristía, llamada de San Miguel.

Deseando la cofradía tener un hueco donde enterrar a sus hermanos, pidió al párroco de San Lorenzo un sitio al lado del evangelio del altar, siendo cedido a la Hermandad por un precio de 40 ducados y 65 reales de vellón.

Entre las muchas personas devotas del Santísimo Cristo figura D. Antonio García de Paredes, racionero de la Santa Iglesia Catedral que donó y dotó una lámpara de plata para que alumbrara el altar del Cristo y en donde dejó una fundación para que se celebraran muchas misas por las Ánimas. También destaca el Marqués de Prado Alegre, el cual donó también otra lámpara de plata y la dotó con 6 arrobas de aceite al año, más 200 reales de vellón para el pago de los hombres que llevaren la silla de manos en que iba el sacerdote cuando conducía el Santo Viático a los enfermos, dejando lo sobrante para el culto y decoro del sagrario. Todo este estamento fue realizado el 12 de noviembre de 1731 ante D. Francisco Aranda, escribano de esta ciudad.

A partir del año 1771 se consta que la actividad en las hermandades ha descendido, celebrándose en el caso de la Hermandad de Ánimas sólo dos fiestas al año, con un gasto de cuatrocientos reales, quedando sus actos reducidos al interior de la iglesia. En dos actas de aprobación de cuentas conservadas en el citado Archivo episcopal, período 1776-1825, y otra del 1825-1834, se le insta al hermano mayor D. Jacinto Villoslada a “activar la cobranza y a aumentar las limosnas para que las Benditas Ánimas reciban mayor número de sufragios y economizar los gastos de la Hermandad”. En el “libro cuadrante de Misas”, donde los sacerdotes que las decían por los difuntos de la hermandad firmaban el haberlo cumplido, nos muestran cómo en el período 1789-1871 el número de misas que se dicen cada año siguen una línea descendente que va desde la cota más alta en 1796-97 con 1290, hasta las más bajas, de 3 en 1867 y 5 en 1870 y 1871. Además de que intercalados hay 5 años en los que no se celebra misa alguna. Un dato curioso aparece en 1810, año de la ocupación francesa, ya que hasta mayo no se dijo ninguna misa, aumentando después su número espectacularmente (494 hasta noviembre de 1811) para volver a cero en los dos años posteriores.

Fue al final del siglo XIX cuando se extinguió esta Hermandad que se encontraba unida a la del Santísimo y Nuestra Señora de los Remedios, desapareciendo las tres, pero sin perder jamás la devoción al Santísimo Cristo en el barrio, pues su altar se encontraba siempre alumbrado por un pequeño farol costeado por varios devotos y todos los años se celebraba el tradicional y piadoso ejercicio del mes de Ánimas.

El 17 de abril de 1949, José Carmona, Felipe Carracedo, Juan Herrera, Enrique Durán, Andrés Bojollo, José Linares, Rafael Barasona, Miguel del Moral, Carlos Tarín, Pablo García Baena, Rafael Cantueso, Julio Aumente, Manuel Aumente, Luis Carracedo y Rafael Jordano, se reunieron y levantaron un acta correspondiente en la que consignaron su intención de rehacer la cofradía del Santísimo Cristo de los Remedios y Benditas Ánimas del Purgatorio; acordando redactar unos estatutos basados en los más antiguos conocidos, los de 1690, de los que existe una copia aprobada por la Real Chancillería de Granada de 20 de diciembre de 1805. Diez días después se reunieron veinticuatro hermanos de la naciente cofradía, que eligieron la primera junta de gobierno compuesta por:

- Francisco Torralba Molina: Hermano Mayor

- Miguel Fernández Heroles: Vice-Hermano Mayor

- Andrés Bojollo Arjona: Escribano

- José Prieto Iglesias: Contador

- José Carmona Córdoba: Albacea de Cultos

- José Linares Rojas: Albacea de Procesión

- Ángel de la Torre y del Cerro, Enrique Durán Martín, Felipe Carracedo Anula, Miguel del Moral Gómez, Pablo García Baena, José María Ortiz Juárez y Rafael Barasona Prieto: Mayordomos

Siendo en reunión aprobados los estatutos, que basándose en los antiguos habían realizado los señores Carracedo, Carmona, Durán, Bojollo, Linares y Barasona; siendo aprobados el 23 de diciembre de 1949 por Fray Albino González, Obispo de Córdoba.

Esta junta de gobierno tuvo la ardua tarea de hacer una cofradía de penitencia con el espíritu de una cofradía de ánimas: ser, con una situación canónica diferente, lazo de unión con un pasado extinguido del que sacar vivencias y formas de expresión netamente cordobesas sin ceder lo más mínimo a influencias más o menos de moda, pero con un lenguaje simbólico que el tiempo le va dando la razón. Se tomó también la decisión de restaurar la imagen, eliminarle los repintes y completarla con un sudario y nuevos clavos. Todo ello sumado a unos atributos procesionales y en una procesión que armonizara con un pasado tan profundamente religioso.

La cofradía de Ánimas realizaría el 19 de marzo de 1951, después de imponerse a todos los hermanos que iban a acompañar al Santísimo Cristo el escapulario del Carmen. Aquel Lunes Santo por la noche, los cordobeses que presenciaron el paso de la Hermandad por las calles de Córdoba se sorprendieron de novedades tales como la sustitución de cirios por faroles del Viático y las campanillas (que mandaban parar y andar la procesión) por crótalos de madera. Fue también de gran impacto en la ciudad el presenciar el canto de las monjas de Santa María de Gracia entonando el Miserere; así como el doblar de las campanas de todas las iglesias por donde pasaba la procesión. Tal como se ha dicho, la Hermandad del Remedio de Ánimas adoptó como insignia el Santo Escapulario del Carmen: “el método más seguro para la salvación” en palabras del Santo Padre Pío XII, ya que la Virgen Santísima manifestó su voluntad al General de la Orden San Simón Stock respondiendo a sus insistentes súplicas: “Quién muriere con el escapulario no padecerá el fuego eterno”; y es por eso, que aquel que porta el escapulario carmelitano, puede sentir las palabras de la Santísima Virgen, Estrella del Mar: “En la vida protejo, en la muerte ayudo, en el Purgatorio salvo”.

A Francisco Torralba le sucede como Hermano Mayor Ángel de la Torre y del Cerro en 1953, y permanecerá en el cargo hasta 1962.

En 1961 se cambió la carrera oficial de toda la Semana Santa, bajando a la Catedral por la calle San Fernando. Pero al año siguiente, debido a la protesta de los comercios del centro, la Agrupación de Cofradías, de acuerdo con las autoridades, trató de compaginar ambos criterios: ir a la Catedral por la calle Amador de los Ríos, saliendo por Cardenal González a San Fernando y subir hasta Las Tendillas. Hecho al que se negó la Hermandad de Ánimas, por lo que con el permiso del Obispo D. Manuel Fernández Conde, al terminar la calle San Fernando siguió su camino hacia San Lorenzo. Por tal acto, la Agrupación sancionó a la Hermandad, y ésta abandonó la Agrupación, además de dimitir toda su junta de gobierno el 11 de febrero de 1962, quedando sin hacer Estación de Penitencia los años 1962 y 1963.

El 10 de julio de 1963, un grupo de catorce devotos del Santísimo Cristo, pidieron al párroco poner nuevamente en marcha la Hermandad; deseo que se vio cumplido aunque con el pertinente aviso de que debían ser al menos un tercio de ellos feligreses de la Parroquia y que aceptaran el recorrido que las autoridades marcaran para las Hermandades del Lunes Santo.

Por tanto el 23 de julio de 1963 fue elegido Ángel Trujillo Reyes como Hermano Mayor, aunque tuvo que abandonar el cargo en noviembre de 1964 por circunstancias personales, sucediéndole en su puesto Antonio Cabezas López hasta febrero de 1967, en que accedió al cargo Manuel Laguna López. Tampoco terminó este Hermano Mayor su mandato, ya que dimitió en junio de 1969, siendo sustituido por Joaquín Aparicio Aneri.

Es en 1972 cuando la Hermandad se estabiliza comenzando una época de mayor esplendor, coincidiendo con la toma de posesión de Ricardo Ruiz Baena como Hermano Mayor. Hay que destacar el cambio del paso para el Cristo por uno igual diseño pero de menores dimensiones, de manera que pudiera salir de la iglesia.

En 1975, la Hermandad de Ánimas no pudo hacer su Estación de Penitencia el Lunes Santo debido a la lluvia, pero se hizo el Jueves Santo, con el oportuno permiso, y ocupando el lugar de la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, que no salió por tener las imágenes en restauración. Cabe destacar también la incorporación en este mismo año de la imagen de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, la cual sería la nueva Cotitular de la Hermandad, con el pensamiento de mantenerla al Culto así como salir a las calles de Córdoba en años venideros.

En 1977, la Hermandad de Ánimas se hace cargo de la infantil de la Entrada Triunfal en Jerusalén, ya que corría peligro de desaparición al tener que abandonar su sede en el Colegio Salesiano, continuando su regencia hasta 1981, cuando volvió a tener independencia pero manteniendo su sede en San Lorenzo.

Fue también en 1981 cuando salió por primera y única vez Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas en un paso realizado por el orfebre sevillano Manuel de los Ríos.

En 1980 es elegido como Hermano Mayor José Aguilera Carmona, el cual permaneció hasta 1988 prorrogando otra candidatura más con el permiso pertinente del Obispo, de manera que permaneció en el Cargo hasta 1992.

En 1982 se sustituyó el paso que hiciera Manuel de los Ríos por otro de Miguel Arjona que encajaba perfectamente en la línea artística de la Hermandad. Al año siguiente se inicia el bordado del techo y las caídas por Antonio Castelló, que quedó terminado en 1988. Aquel mismo año de 1982, tuvo un significado especial para la Hermandad, ya que desde entonces tiene Capilla propia. Para ello, la antigua capilla de la Magdalena se segregó de la sacristía, colocándose en ella el retablo de Ánimas con el Cristo, que desde hacía unos años estaba en el altar mayor.

En 1984, hubo dos acontecimientos importantes para la Hermandad de Ánimas: organizó la vuelta del Cristo de San Álvaro hasta Santo Domingo, ya que había sido bajado a la Catedral para el Vía-Crucis de las Cofradías; desde la primera cruz hasta el santuario, el Cristo fue llevado a hombros de cofrades y devotos, acompañados del rezo del rosario, canto del Miserere y a la luz de las antorchas que pusieron en la noche, una vez más, la penitencia cofrade de la procesión, el rezo y la candela. El segundo acontecimiento fue el 10 de junio, cuando fue solemnemente bendecida e impuesta la corona de plata para Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, la cual fue costeada con las limosnas de los hermanos.

En 1986 se consigue otra de las grandes aspiraciones de la Hermandad: volver a ostentar el título de Sacramental que ya tuvo en el siglo XIX. El decreto, firmado por el vicario general de la diócesis, don Valeriano Orden Palomino, dice así: “En base a los testimonios escritos que se conservan en el Archivo parroquial y después de haber comunicado la petición al Sr. Obispo, por la presente disponemos que sea reconocido a la dicha Hermandad el título de Sacramental que venía ostentando en los siglos pasados. Córdoba 3 de Marzo de 1986”. En noviembre de 1987, la Hermandad conmemora el 450 aniversario de su fundación con actos tales como: Exaltación, realizado por el poeta y cofrade fundador Pablo García Baena, Premio Nacional de Literatura Príncipe de Asturias. El día 2 del mismo mes, tras realizarse una misa de difuntos, el Santísimo Cristo fue trasladado a hombros hasta la Catedral con una masiva cantidad de cofrades y devotos a su alrededor. En los días 5, 6 y 7 de noviembre se celebró un solemne Triduo predicado por don Alonso García Molano, don Valeriano Orden Palomino y el Señor Obispo, don José Antonio Infantes Florido. El día 8, el Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas volvió a San Lorenzo en su paso procesional, acompañado de numerosos fieles, cofrades y representaciones de muchas cofradías.

De 1988 a 1992, se termina la restauración de la Capilla y se incrementa el patrimonio de la Hermandad con dalmáticas, incensarios, acetres, veintitrés faroles, túnicas, estandarte de Cristo, Libro de Reglas… Al ajuar de Cristo se le añadirá un cíngulo de oro fino y al de la Virgen, un corazón donado por unos hermanos en memoria de su hija, Lidia Torres Jurado.

José Aguilera Carmona fue relevado de la Junta de Gobierno por José Castelló Fernández en 1992, siendo también destacable en este año la afiliación de la Hermandad a la Orden Tercera de la Virgen del Carmen, según carta expedida en Roma el 30 de noviembre de 1991 por el Prior General M.R.P. Fr. John Malley, quedando inscrita dicha afiliación en el folio 22/4999 del Registro de la Orden.

Entre 1992 y 1994 se adquieren dos nuevas sayas para el ajuar de la Virgen, realizadas por Antonio Castelló Fernández. Para la procesión se hicieron cuarenta y cuatro nuevos faroles y cuatro de guía.

Del 13 de octubre al 30 de noviembre de 1994, las imágenes del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas y Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, formaron parte de la magna exposición “La Pasión de la Virgen”, celebrada en la S.I. Catedral de Córdoba.

En el periodo comprendido entre 1991 y 1997 se completa la candelería de plata de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, el bordado del manto, la saya y las gualdrapas. Fue también en 1997 cuando la Hermandad del Remedio de Ánimas se sumó a los actos de homenaje en el cincuentenario del grupo “Cántico”.

Durante el mandato de José Castelló Fernández la Hermandad adquirió su actual Casa de Hermandad. Este hecho marcó un hito en la historia de la Hermandad, enriqueciendo sustancialmente su patrimonio y dotándola de una mayor autonomía en su funcionamiento.

El Lunes Santo del 2001, murió el que había sido Hermano Mayor de Ánimas hasta meses antes, José Castelló Fernández; el cual fue sucedido por Antonio Maldonado Martínez, pero sólo duró algo más de un año su mandato hasta ser sucedido en el 2002 por el que ya fuera anteriormente Hermano Mayor de la Hermandad del Remedio de Ánimas, José Aguilera Carmona.

Desde el 2002 la Hermandad ha incrementado su número de Hermanos llevándolos a la cifra aproximada de 850, así como el ajuar del Cristo, el cual posee corona de espinas, clavos y potencias en oro, donadas por el Ilustrísimo Señor Conde de Casa Padilla.

En el año 2006 el Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas presidió el Vía-Crucis de las Cofradías. Para tal evento fue llevado en parihuela a la S.I. Catedral de Córdoba, lugar en el cual realizó un solemne Vía-Crucis. Tal acto contó tanto en el traslado de ida y de vuelta, como en la realización del Sagrado Ejercicio del Vía-Crucis con una innumerable cantidad de fieles y devotos.

El 28 de diciembre del 2006 los Titulares de la Hermandad del Remedio de Ánimas y Nuestro Padre Jesús de las Penas tuvieron que ser trasladados a su Capilla en la Casa de Hermandad debido a la restauración de la parroquia de San Lorenzo, donde recibían culto.

El 13 de marzo del 2009, nuestros Titulares y Nuestro Padre Jesús de las Penas volvieron a San Lorenzo Mártir en una parihuela llevada por jóvenes hermanos, y acompañada por sus devotos.
El 14 de septiembre del 2013 se celebró en Córdoba un acto inovildable:Vía Crucis Magno de la Fe, organizado por la Agrupación de Hermandades y Cofradías, en el que nuestra Hermandad participó representando la decimotercera estación -Jesús Muere en la Cruz-. Nuestra cofradia, acompañada por el Coro de Hermanos entonando el Miserere, peregrinó piadosamente hacia el encuentro con las demás hermandades en la Santa Iglesia-Catedral de Córdoba.

El 6 de junio de 2014, el Cristo del Remedio de Ánimas se retiró del culto para su restauración. Con ese motivo, la imagen de nuestro Titular fue expuesta en devoto Besapiés extraordinario durante todo el dia. Al finalizar la jornada, se celebró una misa, presidió nuestro párroco y consiliario, D.Rafael Rabasco Ferreira. Intervino en la liturgia del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas.
Al finalizar la santa misa, se procedió a su trasladado para la restauración, realizada por Dña. Ana Infante de la Torre.
El 14 de septiembre del 2014, el Cristo del Remedio de Ánimas regresó a su parroquia de San Lorenzo, después de tres meses de ausencia de su capilla. Con este motivo, la hermandad expuso al Señor en un solemne besapiés. Al finalizar el día, nuestro consiliario celebró una misa de acción de gracias.
El domingo 21 de diciembre de 2014 fue un día de sentimientos intensos y profundas emociones, ya que se celebró la misa de despedida de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, fue retirada del culto para someterse a una profunda restauración, la cual fue realizada por nuestra hermana Dña. Ana Infante de la Torre.
El 3 de febrero de 2015, Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas regresó a su capilla situada en la Parroquia de San Lorenzo después de dos meses de restauración. Se celebró un Besamanos extraordinario y al finalizar el día se le celebró una misa, en ella, participó el coro de Hermanas.


Texto basado en recopilaciones de los revista Alto

Gualdalquivir (suplemento de Noviembre de 1987), Antonio

Miguel Capdevila Gómez y María Ángeles Raya Raya en el libro

La Pasión de Córdoba (Vol.II) publicado por Ediciones Tartessos

en 1999, José Murillo Rojas en el libro Semana Santa en Córdoba

publicado por Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Córdoba-

Cajasur en 1995, y archivo histórico de la Muy Humilde y Antigua

Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo del Remedio de

Ánimas y Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas