Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas

La Hermandad de Ánimas surge en torno a un gran lienzo que representaba a Cristo Crucificado con las ánimas del Purgatorio, lienzo que fue sustituido en 1690 al unirse a la hermandad del hospital de San Sebastián, por la imagen del Santísimo Cristo de los Remedios.

La imagen del Santísimo Cristo es una talla de origen granadino fechada en el siglo XVII, que presenta un aspecto hierático y rostro arcaico que según Díaz Vaquero y Villar Movellán hacen pensar en la posibilidad de que la talla se inspirara en algún perdido crucifijo medieval. No se le ha realizado nunca un estudio profundo, ya que la restauración realizada en 1949 por Miguel de Moral fue prácticamente superficial.

Alberga un rostro sereno, casi aparentado que esté dormido, con la boca entreabierta, barba estrigilada y bigote perfectamente marcado y cuidado.

Se trata de una imagen que destaca por su impresionante tamaño al presentar 2,10 metros de altura y 1,95 metros de envergadura. Tiene los brazos y cuerpo pegados a la estructura de la cruz. Presenta un profundo análisis anatómico de las partes del cuerpo, en el cual quedan reflejados con bastante realismos detalles musculares, tendones y venas. Presenta las piernas apenas flexionadas.

Tiene pelo tallado que se deja caer sobre el hombro derecho, aunque éste es cubierto por una peluca de pelo natural; de la misma manera, el Santísimo Cristo presenta un sudario tallado que se encuentra tapado por un sudario de brocado. Sobre sus sienes tiene una corona de espinas de oro entramada con bellas flores de filigrana realizada en el taller de Joaquín Dobado, así como los clavos, también de oro, y que presentan forma de azucena, siendo una copia exacta a los que le realizara Manuel Aumente en plata en 1949. Las potencias de oro fueron realizadas por Emilio León basándose en la forma de las potencias de plata que tiene el Cristo desde el siglo XVII, las cuales presentan tres rayos coronados con estrellas.

A los pies hay que destacar la calavera con dos tibias cruzadas que simbolizan al Hombre perfecto, el nuevo Adán.

Presenta una cruz arbórea con un titulum en madera dorada enmarcado en una cartela con pequeños roleos.

Otra pieza destacable es la del velo de tinieblas, que cae del patíbulo de la cruz, recordándonos uno de los momentos acontecidos cuando Cristo murió: “Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona”. Además este velo de tinieblas que hiciera Francisco Pérez Artés, presenta el sol, la luna y las estrellas, confiriendo un sentido pictórico a toda la representación, acentuando el simbolismo y manteniendo el valor iconográfico que se le quiso dar en los primeros momentos: “El Universo entero acude a aureolar la muerte del Justo, coronando su divina testa y desplegándose sobre los tules del velo de tinieblas, donde el Sol esplendente y la Luna oscurecida simbolizan la primacía de la Nueva Alianza, encarnada en la naciente Iglesia, sobre la Antigua Ley”.

El día 7 de junio de 2014, el Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas fue restaurado por Doña Ana Infante de la Torre. El día 14 de Septiembre de 2014 volvió a la Parroquia de San Lorenzo tras una profunda restauración. Ante la imagen, dispuesta en devoto Besapiés, se celebró una Eucaristía donde la Sagrada Imagen fue repuesta al culto.


Texto basado en una recopilaciones de Antonio

Miguel Capdevila Gómez y María Ángeles Raya Raya en el libro

La Pasión de Córdoba (Vol.II) publicado por Ediciones Tartessos

en 1999 y documentación artística de la Muy Humilde y Antigua

Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo del Remedio de

Ánimas y Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas